El día había llegado, Mauricio Jiménez,
había decido quitarse la vida, pero antes quería pasar unos días en la
casa que se encontraba a unos metros de la suya, en donde nadie
aguantaba más de una semana viviendo ahí, sabía que si algo había que
espantaba a las personas, quizás había algo después de la muerte, con lo
que se armó de valor, y con una pistola en la cintura para suicidarse
se la llevo, se fue por la noche a meterse en el lugar, con nada más que
una linterna en la mano, se adentró en ese hogar.
Dicha
casa de aspecto finca antigua de épocas pasadas, estaba en perfecto
estado, la persona que la rentaba, sabia Mauricio, que había salido de
la ciudad, con lo que pasar unos días ahí, era seguro, el sitio estaba
limpio, ya que hasta unas semanas antes, una familia había estado
viviendo por muy poco tiempo ahí, con lo que él sabía que todo estaba en
perfecto estado, fue así como por una ventana que colindaba a un
frondoso bosque de los típicos de la Unión Americana, se metió al lugar.
Ya
estaba la noche llegando, y Mauricio retando a lo que fuera que
estuviera en el lugar, grito
–¡¡Vamos, ya estoy aquí!! ¡¡Te reto a
que aparezcas, quiero conocer a quien asusta y espanta a todo ser que
vive aquí!!
Mauricio siguió gritando y gritando, pero parecía que lo
que estuviera ahí, no se haría notar, con lo que, exhausto, se
quedó dormido en la cama de la recamara principal, fue así como al
despertar al día siguiente, una mujer le llevo el plato de comida a la
cama, Mauricio asustado, no daba crédito a lo que veía, era una hermosa
mujer, en la otra habitación, se veían a un par de gemelos jugando, y que
al ver que Mauricio se despertaba, corriendo se fueron hacia él.
–¡Papi,
papi¡ –gritaron los niños, él no sabía qué hacer, ¿que acaso estaba
soñando y esa era un hermoso sueño de lo que podría haber sido y no
fue?
Fue cuando de repente, tanto
los gemelos como la mujer se esfumaron, y el día de inmediato cambio de
nuevo al anochecer, ¿qué pasaba? Eran los pensamientos del pobre
Mauricio, ¿estoy soñando dentro de mi sueño? O que es lo que me pasa,
prendió su linterna, y en el marco de la puerta, apareció la misma
mujer, que instantes antes, había visto y le había llevado los alimentos
en la cama, era esa misma mujer, pero con un cuchillo en la mano, con
la cara demacrada, y a unos metros, los pequeños cuerpos de lo que
parecía ser los gemelos, que estaban degollados, por esa maldita mujer.
Fue
cuando de golpe, el recuerdo de lo que lo había orillado a tomar la
decisión de quitarse la vida, le llego, unos días antes, su esposa en un
ataque de celos, a sus hijos asesino, y delante de Mauricio, las venas
se cortó, fue cuando despertó de golpe y llorando, sabiendo que nada
podía hacer, que en la muerte de su familia el nada tuvo que ver, había
sido la enfermedad de su esposa, la que acabo de tajo con su familia,
pero culpa no tenía por qué tener, él no había hecho nada malo, la mujer
era la que había hecho todo, y apresurado salió del lugar, no sin antes
agradecer a lo que estuviera en esa casa, que lo hizo recapacitar, a
sus hijos los llevaría por siempre en su corazón, y había perdonado a la
que era su esposa, y con eso su corazón sano y las ganas de morir, se
esfumaron para siempre.
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