Había escuchado mucho sobre aquella mítica página. Un sitio dedicado por completo a las artes demoníacas, donde podían verse posesiones, invocaciones, sesiones en tiempo real, el paso de distintos demonios a nuestro plano de existencia y, por si fuera poco, se encontraban también instrucciones precisas de cómo hacerlo ellos mismos, en la comodidad de su hogar. Además había un apartado por demás exagerado, en el cual se hacía un pacto online con el Diablo.
Lo extraño de todo esto es que las personas que solían hablar de ello no tenían ni la más mínima idea de la dirección web de ese sitio, por lo que muchos pensaban que no era más que un cuento, como muchos otros, una simple leyenda urbana que tenía más datos descabellados que ciertos. Sin embargo, la voluntad de Daniel por dar con aquella página era muy fuerte, y bien dícen que "el que busca, encuentra". Después de un mes de investigación y de surfear por los sitios más extraños que puedan hallarse por la red, al fin la había encontrado.
Era una simple y llana ventana emergente, apareció casi por sí misma, como si tuviesen que cumplirse ciertos requisitos de navegación, y basándose en estos hábitos, se obtuviera una invitación para entrar.
Para desbloquear el acceso había una simple pregunta, aunque más era una advertencia: "Entrar a este sitio implica entregarte al Diablo... ¿estás de acuerdo?. Pero no había botones para elegir si o no. En su lugar, la mente del tipo era invadida por un bombardeo de imágenes, en las cuales obtenía una gota de sangre de su cuerpo y la ponía en la pantalla.
Así lo hizo... y aquellos terribles gritos de dolor y angustia, del más puro terror, invadieron su habitación. Cientos de videos se reproducían al mismo tiempo, mostrando grotescas escenas de almas torturadas por distintos demonios que se divertían con cada nueva idea de tortura, gente realizando extraños rituales y demás cosas que daban auténtico miedo.
La ventana no tenía ninguna ´"X" para cerrarse, para detener todo aquello que poblaría las pesadillas de Daniel durante años, décadas quizá. Apagar el ordenador no sirvió de mucho, desconectarlo tampoco dió resultado. Aquellas aberraciones seguían mostrándose, pasando por un momento de estática, en el cual se materializó un ser humanoide, desprovisto de piel, y empezó a salir de la pantalla. Por la posición que el chico mantenía fácilmente pudo haberlo tomado del cuello y llevarlo consigo, pero en lugar de eso el demonio fue saliendo lentamente, mostrando su macabra sonrisa llena de filosos dientes, saboreándose del muchacho.
Le hacía saber su horrible futuro solo con gestos, y dejaba que el aire se impregnara con el miedo de Daniel, quién, habíendose entregado al Diablo desde el inicio, había pasado a formar parte del elenco, como otros cientos de curiosos cuyos videos servían para atraer nuevos miembros. Él era el siguiente, y según el demonio terminó de salir de la pantalla lo tomó de un brazo y volvió a entrar, arrastrando consigo a Daniel, a aquel foso de tortura del que jamás saldría. La pantalla se apagó y la habitación quedó llena de sangre, cuyo centro era, como el ojo de un huracán, el ordenador. Nada se supo nunca de Daniel, ni del extraño caso que, a día de hoy, no encuentra explicación normal.
Esa página existe, pero os aconsejo que no la busquéis. Se oyen los lamentos de Daniel, y de otros cientos de almas incautas, que accedieron a entrar a ese sitio web. Yo la encontré, pero no quise firmar, y aún así tengo pesadillas con aquellas voces, y un ser humanoide, sin piel, de aspecto realmente aterrador, me visita cada noche en mis sueños invitándome una vez más a entrar en aquella página.
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